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sábado, 19 de septiembre de 2026

Prácticas tradicionales y esotéricas.

 Sabiduría ancestral de nuestras abuelas.


Dato cultural:

Cúrate el espanto 

Raíces mesoamericanas 

Los antiguos nahuas pensaban que el espíritu residía en entidades anímicas como el tonalli (la fuerza vital ligada al calor y la cabeza) el cual se podía desprender con un susto.



Después de la llegada de los españoles, se mezclaron las prácticas indígenas con elementos católicos, incorporando velas benditas y rezos (como el padre nuestro o el Ave María), agua bendita para guiar el regreso del espíritu.


“Espíritu vente, no te quedes.”


Cúrate el mal de ojo

Curando o “limpia” con huevo y pirul. 

Proviene de un sincretismo cultural entre la medicina tradicional prehispánica de Mesoamérica y las creencias “traídas” por los españoles durante la época virreinal. 


Esta práctica combina elementos simbólicos de la naturaleza para restablecer el equilibrio físico y espiritual de una persona. 

“Para curar dolencias del alma y del cuerpo.”


Cúrate el mal del aire

“El barrido verde” con pirul. 

En la medicina tradicional, las ramas de pirul se convirtieron en herramienta para “varear” o “barrer” los “malos aires.” 

Limpiando el aura del paciente.








viernes, 11 de septiembre de 2026

Escribe mujer, escribe.

 Escribiendo desahogo mi alma y mi mente. 




Escribir me da libertad. Echo a volar mi imaginación y puedo crear cualquier espacio, lugar, o personaje. Le puedo dar la emoción o sentimiento que yo desee. 



Desde pequeña me gusta escribir aunque nunca he tenido un diario fijo. Más que mi día a día, escribo en mis libretas guardadas, pensamientos abstractos y concretos. No me importa que tan intensos suenen o cursis o inadaptados, solo sé que son míos, muy de mis adentros. 



Vacío mi corazón en cada frase, poema, escrito, o novela. No parto de la idea del reconocimiento ni del ego sino de poder llegar a cualquier espacio en la vida o corazón de alguien que pueda identificarse con algún escrito mío. Escribo porque amo el proceso.  


Estoy muy lejos de llamarme escritora o poeta. Sólo soy una mujer que desde muy niña ama las letras, las palabras, que son muy importantes para el ser humano. Exprésate, escribe, lo que sea, pero escribe. Actualmente estoy trabajando en una novela y en muchos poemas. Y seguiré hasta que ya no pueda porque escribir me da libertad. 


Escribe mujer, escribe. 






martes, 8 de septiembre de 2026

Rescatando animalitos

Pensé que rescataba animalitos pero

en realidad ellos me rescatan a mí.



Hace algunos años me mudé a una ciudad fronteriza y cruel con los animales en México. Me negué a ser una persona más que fuese indiferente al dolor de ellos (no podía voltear hacia otro lado).


Junto con mi mamá emprendimos un viaje juntas en el mundo del rescate de perritos y gatos y así llevamos ya casi cinco años. Nos hemos metido a colonias algo peligrosas, me he brincado en casas o lotes "abandonados," pero lo único que abandonan es a un perrito indefenso y en los huesos.


No les miento que todo a sido perfecto, porque no es así, tenemos nuestros bajones cuando algún perrito no se deja rescatar, cuando por más que le haces la lucha de salvarle la vida su cuerpecito dice NO, por más que buscás algún rescate o foster que los pueda tomar y te niegan la ayuda. 


Pero, también hay cosas muy lindas como cuando encuentras un hogar para siempre a algún peludito. Cuando sacas de la calle a uno de ellos y responden bien a las quimioterapias, al tratamiento, los medicamentos, etc. 


Me desgasto emocionalmente y físicamente (y económicamente haha) pero cada vez que un perrito o gatito sale triunfante en esta vida, me llena de satisfacción y sigo adelante. 


Hasta el día de hoy tenemos 7 perritos y 4 gatitos rescatados que ya son parte de nuestra familia (un montón haha). Y una cachorra que hace dos meses rescatamos de la calle, estaba en los puros huesos la pobre. Sigo buscando algún rescate o un adoptante responsable.  Y sin contar a todos los que ya hemos podido acomodar en un hogar o que algun rescate o foster los tomo. La lucha sigue.


A esta causa se sumaron mis dos hermanas y mi papá. Aquí seguimos en la lucha en contra del abandono y maltrato, rescatando animalitos. 




jueves, 27 de agosto de 2026

Los ojos de gato de mi madre

A mi madre, su curiosidad desde pequeña, hizo que le crecieran ojos de gato. Tenía una agudeza para percibir las vibras de las personas, que le hacía tener garras retráctiles. Las guardaba si no era necesario usarlas o las sacaba si necesitaba defenderse o defender a los suyos.

Era una niña muy curiosa y con la punta de su nariz descubría todo tipo de aromas que poco a poco iba guardando en su memoria. Usaba ese don para poder crear arte en la cocina junto a su madre, mi abuela. Pero en las noches de luna llena, su curiosidad femenina dilataba sus ojos de gato. Y se ponía a bailar bajo la luna, cazaba las trampas de ratón que su padre, mi abuelo, escondía. No le gustaba que le hicieran daño a los animales. Le encantaba escribir o reescribir sus recetas, las modificaba e inventaba cosas nuevas.

Tenía una independencia y autonomía natural sobre sus pensamientos. No temía decir lo que pensaba a nadie. Eso le causó varias muinas y regaños, pero a ella nunca le importó. Siempre defendía sus pensamientos y lo que creía justo.

Ahora ya a sus 57 años de edad, mi madre aún posee sus ojos de gato, la misma agudeza y curiosidad. Nos comparte sus recetas y ahora junto con ella mis hermanas y yo creamos arte en la cocina. Y en las noches de luna llena, vemos sus ojos de gato dilatarse y junto con ella, mis hermanas y yo nos ponemos a bailar bajo la luna, con nuestros ojos de gato dilatados también.





domingo, 23 de agosto de 2026

Escrito: Relatos de un sueño

 


Me encontraba sola, todo estaba oscuro y no se veía nada a mi alrededor. Empecé a caminar sin rumbo alguno, casi a tientas, cuando de repente a lo lejos alcancé a ver una puerta azul con mosaicos de vidrio de colores llamativos. Hacían la figura de unas rosas rojas con el fondo verde. Caminé hacia la puerta y cuando me acercaba a ella, recordé haber visto esta puerta y esas figuras de mosaico antes. ¡Y sí! Era la puerta de la casa de mis abuelos.


Al llegar a la puerta azul, me detuve. Quería abrirla, pero un escalofrío invadió mi cuerpo. Era tanto mi miedo que impregnó el aire. Temía abrir la puerta azul y no encontrar a mis abuelos ahí, puesto que sabía que habían fallecido hace muchos años. 




Me llené de valor y abrí la cerradura, empujé la puerta hacia adentro y había una luz tan brillante que, al alcanzar los mosaicos de la puerta, esta dibujaba rosas rojas en el piso. Se movían de tal manera que parecían estar bailando. Levanté la vista y se dibujó la sala de mis abuelos. Ellos estaban sentados, mi abuela tejiendo una servilleta con sus perfectas puntadas de cruz, como solo ella lo sabía hacer. Mi abuelo estaba leyendo el periódico, alcancé a ver la fecha en la primera plana, era mayo de 1999. Y mi cuerpo, de repente era de una niña de apenas cinco años.




Mi abuela me vio entrar y con su cálida voz me dijo: “¡Ah! Mira quién llegó, ven siéntate aquí, mijita.”




jueves, 20 de agosto de 2026

 

Un perro callejero

O más bien millones de ellos. Perspectiva de alguien que rescata perritos y gatitos de la calle. El abandono y maltrato debe parar. 




Poema:

Otro día más en busca de comida, agua y refugio.

Lo ven en la calle y lo agreden.

Son pocas las personas que se apiadan de él, con un pedazo de pan.

Tiene miedo, hace tiempo está enfermo. No ve bien.

Su pequeño refugio son otros que, como él, los han abandonado, olvidado y maltratado.

Cada vez son menos. Unos ya no están, no se sabe a dónde se fueron.

Prácticas tradicionales y esotéricas.

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