Pensé que rescataba animalitos pero
en realidad ellos me rescatan a mí.
Hace algunos años me mudé a una ciudad fronteriza y cruel con los animales en México. Me negué a ser una persona más que fuese indiferente al dolor de ellos (no podía voltear hacia otro lado).
Junto con mi mamá emprendimos un viaje juntas en el mundo del rescate de perritos y gatos y así llevamos ya casi cinco años. Nos hemos metido a colonias algo peligrosas, me he brincado en casas o lotes "abandonados," pero lo único que abandonan es a un perrito indefenso y en los huesos.
No les miento que todo a sido perfecto, porque no es así, tenemos nuestros bajones cuando algún perrito no se deja rescatar, cuando por más que le haces la lucha de salvarle la vida su cuerpecito dice NO, por más que buscás algún rescate o foster que los pueda tomar y te niegan la ayuda.
Pero, también hay cosas muy lindas como cuando encuentras un hogar para siempre a algún peludito. Cuando sacas de la calle a uno de ellos y responden bien a las quimioterapias, al tratamiento, los medicamentos, etc.
Me desgasto emocionalmente y físicamente (y económicamente haha) pero cada vez que un perrito o gatito sale triunfante en esta vida, me llena de satisfacción y sigo adelante.
Hasta el día de hoy tenemos 7 perritos y 4 gatitos rescatados que ya son parte de nuestra familia (un montón haha). Y una cachorra que hace dos meses rescatamos de la calle, estaba en los puros huesos la pobre. Sigo buscando algún rescate o un adoptante responsable. Y sin contar a todos los que ya hemos podido acomodar en un hogar o que algun rescate o foster los tomo. La lucha sigue.
A esta causa se sumaron mis dos hermanas y mi papá. Aquí seguimos en la lucha en contra del abandono y maltrato, rescatando animalitos.
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